Cómo se fabrica un emperador

Desde hace unos días, no dejo de pensar en la figura de ese hombre espectacular lleno de vida y pasión por lo que hacía, por su deporte. Severiano Ballesteros, “Seve”, se ha convertido en mito, en leyenda, al morir el pasado sábado. No sé nada de golf, ni de hoyos, ni de putting green, ni siquiera de lo que quiere decir juego corto, y a pesar de todo, me sigue emocionando su historia. La de ese hombre que se acaba convirtiendo en el “emperador del golf” en una década determinada y en un país indefinido, golfísticamente hablando ((queda como anécdota graciosa lo que cuenta El Informe Robinson, muy aconsejable para los fabricantes de historias, sobre la interrupción de la retransmisión que se produjo en España en 1984, en plena final de golf con Seve pateando, para poner una carrera de caballos desde la Zarzuela)).

Y es que es ahora, cuando acabamos de celebrar el Día de Europa ayer mismo, cuando atravesamos algo más que un bache, cuando no terminamos de embocar el hoyo, cuando más en falta echamos la figura de grandes iconos y personalidades capaces de sobreponerse a todo, como en el caso de Seve con el cáncer. Él, como le sucede a Europa, tuvo que acostumbrarse a jugar sin visión (adivinen qué ojo le falló primero), a aprender de las caídas y a seguir ganándose a la gente y sobre todo, como él confiesa en el reportaje, a mantener la motivación, para seguir siendo aclamado y vitoreado tras 17 años compitiendo. ¿El secreto? Como llega a decir él mismo, “sólo hay un camino, amar lo que se hace y luchar por ello”.

Como he dicho, no soy un estudioso del golf, ni tampoco de la medicina, pero me quedo con la técnica que se revela hacia el final del vídeo, en la que se describe cómo empiezan a tratar los doctores a Seve, una vez descubierto el cáncer. Lo llaman técnica de contrastes, y compartirla quizás nos pueda ayudar. Por lo visto consiste en utilizar dos energías “elementales”, frío y calor. De manera que a partir de poderosas reacciones, se consigue una reacción térmica. Con ello, explican, el exceso de calor se expulsa al exterior, con lo que se modifica el medio interno, y se fortalece y limpia el sistema.

Aún con el recuerdo de la muerte de este gigante en la retina, celebramos ayer el día de una Europa maltrecha, en estado de parálisis, sin relato ante las revueltas calientes y sociales que se vienen sucediendo en Egipto, Libia, Marruecos, etc… Iconos como él, consiguieron cambiar las cosas, fortalecer y limpiar sistemas, construir puentes como pocas constituciones son capaces de hacer. Puentes de contrastes muy necesarios para comunicarnos hoy…y que sin duda, echaremos de menos.

Mal día para dejarnos maestro, o mejor dicho emperador.

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