Caso Amstrong: lo que pesa el perdón

Su caso, cerrándose estos días de enero con el reconocimiento de su culpabilidad y dopaje en el Tour de Francia, se ha ganado a pulso un rincón en el Hall of the Fame de los grandes escándalos mundiales. Hablamos de un caso que se sitúa al mismo nivel de los grandes impeachments políticos (recuérdese Nixon, Johnson o Clinton, por citar algunos). Y es que el de Amstrong por dimensión social, deportiva y ahora política (la Casa Blanca, a través de su portavoz, ya ha tenido que marcar una posición en torno al tema) no desmerece en absoluto la atención despertada estos días.

Ya es seguro que la mayoría de nosotros estaremos pendientes de esa entrevista en el programa de Oprah Winfrey de hoy jueves. Y ya es seguro que el minuto de oro será, aproximadamente, aquel en el que se responda a cuestiones relacionadas con la caída de un mito, con el perdón, con la mentira, el dolor…

Hablamos de Lance Amstrong, una de las historias mejor contadas, vividas y armadas de los últimos tiempos. La de aquel hombre que a los 25 años y tras someterse a cirugía para extirparle un cáncer en los testículos y de que el doctor le informase de que tenía menos de un 40% de probabilidades de sobrevivir, acaba convirtiéndose en leyenda viva del ciclismo y del deporte. Aquel icono que además de sus gestas brillantes en la carretera, corre (pulsera Livestrong en mano), para recolectar fondos para la investigación contra el cáncer. De hecho, es galardonado en el año 2000 con el Premio Príncipe de Asturias del Deporte. Aquel deportista laureado y reconocido que jura no haberse dopado hace unos meses es el mismo que desdice su palabra hace unas horas.

En definitiva, nada nuevo y sin embargo distinto que suma un capítulo más a las memorias de los mitos caídos, de los escándalos y de las crisis en el deporte. Si bien no termino de entrar en la sangría mediática al impostor texano reconozco muy al contrario que me apetece por esta vez ejercer de abogado del diablo. Y me pregunto, ¿qué salida hay? ¿hay margen de acción para que, además de que nos perdonen, nos vuelvan a querer (también las marcas por qué no)?

Por si le sirve de algo en las horas previas al juicio (perdón entrevista), he repasado varios casos que por alcance y características le pueden ir a la zaga. Aquí van tres breves pero notorios casos y tres discursos en torno a sonoros escándalos del deporte, aún recientes en la retina del espectador norteamericano:

“Estoy profundamente arrepentido”- Tiger Woods, 19 de febrero de 2010

Tiger Woods, o la historia de cómo el primer deportista en ingresos por publicidad (acumulaba unos 110 millones de dólares en ingresos anuales gracias a anunciantes, más las ganancias que conseguía en el ‘green’), famoso y de vida modélica, sale de su casa una noche con su vehículo y comienza el descenso a los infiernos. La historia archiconocida la omito…su reacción con este discurso no.

(…) Algunos de los que estáis en esta sala sois mis amigos; algunos me conocéis, algunos de vosotros me habéis animado; algunos habéis trabajado para mí, y algunos me habéis ayudado. Ahora, todos vosotros tenéis buenas razones para ser críticos conmigo. Quiero deciros a cada uno de vosotros, simple y directamente, que siento profundamente el comportamiento irresponsable y egoísta que he mostrado.

Sé que la gente querrá saber cómo puedo ser tan egoísta y tan estúpido. Sé que la gente quiere saber cómo he podido hacerles esto a mi mujer Elin y a mis hijos. Como he intentado siempre ser una persona discreta, hay algo que quiero expresar: Elin y yo hemos empezado el proceso para tratar todo el daño que mi comportamiento ha causado. Como Elin me hizo ver, mis disculpas no deben venir en forma de palabras, sino con mi comportamiento en todo momento,  de ahora en adelante. Tenemos muchas cosas de las que hablar, no obstante, lo que tratemos entre nosotros, quedará entre nosotros dos.

Soy consciente, también, del daño que mi comportamiento os ha causado a todos los que estáis en esta sala. Os he decepcionado, como también a mis fans. Para muchos de vosotros, especialmente para mis amigos, mi comportamiento ha sido una decepción personal; para los que trabajáis para mí, os he defraudado tanto personal como profesionalmente; también he causado mucha preocupación a mis socios.

A todos los involucrados en mi fundación, incluyendo personal, sponsors… y sobre todo a los estudiantes a los que ayudamos, nuestro trabajo ahora es más importante que nunca. Hace 13 años mi padre y yo quisimos ayudar a los jóvenes, los sueños de unos niños, a través de la educación. Este trabajo no ha cambiado y seguirá creciendo. Estoy dedicado a asegurarme de que esto seguirá siendo así.

Sé que os he defraudado. Os he hecho preguntaros quién soy y cómo he podido hacer las cosas que he hecho. Me siento avergonzado de haberos puesto en esta situación. Por todo lo que he hecho, lo siento.

(…) Elin ha mostrado una gran elegancia durante todo este proceso, y merece respeto, no culpa. El tema que tratamos aquí es mi comportamiento repetido e irresponsable. Fui mentiroso, tuve affairs, engañé. Lo que hice no es aceptable y soy el único culpable.

Dejé de vivir en los valores en los que me habían educado, sabía que lo que hacía estaba mal, pero me convencía a mí mismo que las reglas normales no tenía por qué aplicarlas a mí mismo. Nunca pensé a quien podría dañar, sólo pensé en mí mismo. (…)

Sentí que había trabajado toda la vida y me merecía disfrutar de todas las tentaciones que me rodeaban. Creí que tenía el derecho provocado por el dinero y la fama. Fui egoísta y estúpido. No suelo jugar con reglas diferentes a las del resto, las que se aplican a todo el mundo me las aplico yo.

Me siento avergonzado, he herido a mi esposa, a mis hijos, a mi madre, a la familia de mi mujer, a mis amigos, a mi fundación y a todos los niños del mundo que me admiran. He tenido mucho tiempo para pensar sobre lo que he hecho. Ahora depende de mí arreglar las cosas y no repetir nunca los errores cometidos. Depende de mí empezar una vida de integridad. Una vez escuché, y pienso que es verdad, que no es lo que ganes en la vida lo que importa, sino lo que superas. (…)

Es difícil reconocer que necesito ayuda, pero la necesito. Durante 45 días, desde diciembre hasta principios de febrero estuve recibiendo terapia sobre todos los sucesos que estoy afrontando. Ha sido un largo camino, pero mientras avanzaba en la dirección correcta, entendí que la gente tenía preguntas, entendí que la prensa quería saber detalles y momentos, y me sentí desesperanzado.

Entendí también, que la gente quería saber si Elin y yo seguiríamos juntos. Por favor, sabed que en lo que a mí respecta, todas estas preguntas y respuestas son un problema entre Elin y yo. Son cuestiones que deben quedar entre un hombre y su mujer. (…)

Voy a seguir adelante y continuaré recibiendo ayuda, porque he aprendido que de esta manera puedo cambiar. Empezando por mañana iré a recibir terapia y más tratamiento.

Me gustaría agradecer a mis amigos y compañeros en el campo esta semana por entender por qué estoy haciendo esto ahora. En terapia he aprendido la importancia de mi vida espiritual, y a mantener mis obligaciones profesionales. Necesito retomar mis obligaciones y priorizar lo que realmente es importante para mí; mi matrimonio y mis hijos. (…)

Planeo volver al golf algún día, pero no sé cuándo llegará. Necesito hacer mi comportamiento más respetable por el juego cuando vuelva.

En estas semanas he recibido miles de cartas, emails y llamadas, expresando vuestros mejores deseos. A todas esas personas que se han interesado por mi familia y por mí: gracias. Vuestro apoyo significa mucho para Elin y para mí.

Quiero agradecer a PGA Tour, a los jugadores… por su comprensión y paciencia con la situación de mi vida privada. Tengo muchas ganas de ver a mis compañeros en el campo.

Por último, hay personas en esta sala, y en sus casas, que creyeron en mí. Hoy quiero pediros ayuda. Quiero pediros que encontréis un hueco en vuestro corazón, para creer en mí. Otra vez. Gracias.

“Prometo que no pasará otra vez” Michael Phelps, 1 de febrero de 2009

Mejor deportista olímpico de la historia, el más condecorado de todos los tiempos (22 medallas), mayor medallista en unos Juegos Olímpicos, cabeza de la “Fundación Michael Phelps”, concentrada en el desarrollo de la natación y promotor de estilos de vida saludables. Joven, alto, icono,…y pillado una noche de farra universitaria fumando marihuana (anótese que 4 años antes fue detenido en un control de tráfico con demasiados grados de alcohol en sangre). Lo recoge bien un reportero sensacionalista y lo demás es historia… Aquí un escueto pero contundente extracto de aquello:

Me disculpo por este comportamiento lamentable. Tengo 23 años y a pesar del éxito que he tenido en la natación, reconozco que actué como un niño de un modo inapropiado, no en la forma que espera la gente de mí.

Por esto, lo siento. Prometo a mis seguidores y al público que no pasara otra vez.

“Traicioné su confianza”- Marion Jones, 4 de octubre de 2007

Atleta especialista en pruebas de velocidad y salto de longitud. 5 medallas en los Juegos Olímpicos de Sidney. Tan rápida y veloz como para llegar a los 15 años con una de las 20 mejores marcas del ranking mundial y tan ligera como para dejarse llevar en el aire y aterrizar a los 7,31m de la tabla. Un día, cuando es considerada la gran estrella del atletismo mundial, niega ante un jurado federal haber consumido substancias prohibidas, y lo hace de forma categórica…¿les suena el caso? Hagan memoria:

Con enorme vergüenza me presento ante ustedes para confesarles que traicioné su confianza. Dejo para siempre el atletismo, que amé profundamente

Admití que soy culpable por dos falsos testimonios ante los agentes federales. Fue una estupidez increíble haber hecho algo así y me reconozco completamente responsable por mis actos. Sólo puedo inculparme a mí misma por lo sucedido

Hacer esas declaraciones falsas ante agentes federales fue algo increíblemente estúpido de mi parte.

Espero que las decisiones erróneas y malas sirvan para mejorar las vidas de mucha gente.

(Por cierto, dejo aquí una entrevista muy jugosa realizada por la periodista Oprah Winfrey a la atleta. Sirva de calentamiento para lo que le espera al corredor texano).

Para terminar de alinearme con el diablo, 5 píldoras estratégicas de efecto balsámico testado que pueden ayudar en estos casos (recogidas en buena medida en el número de Quality Sport)

  1. Qué se quiere decir: mensaje claro, con argumentos coherentes, sencillos y un buen aporte de evidencias. Los ciudadanos y demás opinión pública está dispuesta a perdonar si se ha hecho algo mal (incluso si el mejor de los ciudadanos ha caído al abismo de las tentaciones).
  2. Tono y estilo. No es lo mismo el enfado que la rabia; o la ironía que la burla. Conviene exponer los argumentos de manera precisa, sin altibajos, ordenando las ideas que llevan a acciones. Esquema claro es sinónimo de objetivos claros y argumentos creíbles. La credibilidad es la puerta a la confianza.
  3. Miradas. Somos actores y estamos ante el escenario de nuestra vida: demostrar la inocencia y la falsedad de la acusación. Se lo tenemos que decir a decenas de cámaras y deberemos distribuir esfuerzos y miradas sin desconcentrarnos. ¿Solución? Ensayo. Así evitaremos pausas incómodas, giros imprevistos y estaremos seguros de que nuestra voz y reclamo llega de manera eficaz.
  4. ¿Quién es el destinatario del mensaje? ¿Es el público de la sala? ¿Son los amigos del barrio? ¿Son los medios de comunicación acreditados de todas partes del planeta? Es importante diferenciar realmente a quién se quiere uno dirigir cuando estás explicando algo tan importante y tan íntimo. Que no nos obsesione que nos quieran querer, sino más bien que nos quieran creer. Y para eso es esencial contar la verdad.
  5. ¿Dónde se quiere celebrar la rueda de prensa o la entrevista? Se aconseja siempre que sea lo más oficial y reputado posible. Se trata de elevar la voz, el mensaje y la reivindicación al mayor número de personas y lugares por lo que mejor un Ayuntamiento que un restaurante, sin duda. Todo cuenta y todo suma… o resta. Mención especial al tamaño de la sala, del plató: pensemos que habrá cámaras, cables, sillas, micrófonos. Si les facilitamos el trabajo a los medios y técnicos puede que arañemos segundos al crono
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2 pensamientos en “Caso Amstrong: lo que pesa el perdón

  1. Muy interesante. Es una pena que muchos de los grandes mitos se nos vengan abajo: Paquillo, Heras, Armstrong…
    Relacionado con tu blog, pero con la parte de política, hace algún tiempo leí un par de entradas sobre esto mismo pero aplicado a ese otro campo. Me pareció bastante interesante porque el arrepentimiento, a pesar de que aporta cierta cercanía con los ciudadanos, brilla bastante por su ausencia. Saludos y enhorabuena por el blog.
    http://bit.ly/HQxAgH

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