El síndrome de los malos resultados

Buena parte de los campeonatos y ligas de los deportes de equipos entran en la fase decisiva. Y no solo porque están en la parte final sino también, porque es ahora cuando empiezan a planificar el calendario de la próxima temporada (fichajes, ingresos, publicidad, abonos). Lo que entraña más dificultad es que las decisiones deben tomarse en un escenario de incertidumbre y de crisis. Justo en un momento en el que los equipos, ya sea baloncesto, balonmano y fútbol principalmente, se juegan toda la temporada…y parte de la que viene.

El sentido común manda corregir los errores y echar al entrenador si los resultados no son los deseados, o darle un partido más de confianza, pero poco más. Esto es lo que han debido de pensar en la liga de fútbol española seis equipos, antes de cambiar a sus respectivos entrenadores. Y este hecho no se produce sólo en España. En la liga alemana se han producido ya tres cambios de entrenador y en la inglesa otros tres, en lo que va de temporada. Ahora bien, ¿es verdaderamente sentido común? ¿Qué hacer con ese entrenador que no parece remontar el vuelo tras un inicio prometedor? ¿Es oportuno sustituirle? ¿Hay margen de mejora aún con el mismo entrenador en el banquillo?

E. Scott Adler, Michael J. Berry, de la Universidad de Colorado, y David Doherty, de la Universidad de Chicago, se han tomado la molestia de analizar esta cuestión en la liga universitaria de fútbol americano. A partir del estudio de 117 universidades y de un total de 1.643 casos, han monitorizado durante 14 años todos los factores que han influido no solo en la marcha del entrenador, sino también en los resultados de ese equipo una vez que el entrenador ya no ocupaba el banquillo. Podéis encontrar el artículo publicado aquí, cortesía de la revista Social Science Quarterly. No obstante, a continuación abrimos el campo con algunas de sus interesantes conclusiones.

1. En la última década, una media de uno de cada diez equipos por temporada ha sustituido a su entrenador como consecuencia de los malos resultados. Teniendo en cuenta la gran base de datos que los autores manejan este dato representa una realidad inquietante que hay que gestionar.

2. Para los equipos que ocupan los últimos puestos de la clasificación, tabla baja, el cambio de entrenador tuvo un ligero efecto positivo, solo a corto plazo, en comparación con aquellos equipos que no lo cambiaron. En cambio, para los equipos de tabla media, aquellos que ganaron el 50% de los partidos jugados, el cambio de entrenador lejos de resultar positivo, trajo incluso peores resultados.

3. Frente a la teoría del sentido común, aquella que invita a cambiar al entrenador ante los malos resultados para buscar un revulsivo, los autores desarrollan la teoría del círculo vicioso. La llaman así porque explican que los efectos de la llegada de un nuevo entrenador a un equipo solo sirve para alterar la confianza del presidente, entre los jugadores, los miembros del staff y de la filosofía del propio equipo. Consideran que esta teoría del círculo vicioso resulta siempre mucho más perjudicial que beneficiosa para la marcha de un equipo.

4. El estudio de los efectos de sustituir a un entrenador no obedecen a una sola causa, ni son uniformes. Destacan estos autores que hay que prestar atención a cómo interactúan los distintos factores que influyen en la consecución del liderazgo de un entrenador y una plantilla. Subrayan además que es conveniente revisar las decisiones tanto para los equipos de media tabla como para los de baja.

5. La preocupación de los directivos de los equipos por el retorno tangible e intangible de sus clubes es uno de los factores que explican el cambio de entrenador. Cuando un equipo ocupa las primeras posiciones de la tabla de clasificación, saben los directivos, que eso se transforma en ventas, reputación y buena imagen para la entidad.

Y para los más reacios a las teorías un caso práctico, el del equipo de baloncesto Caja Laboral y su penúltimo entrenador Dusko Ivanovic. Tras un muy pobre inicio de Liga (5-3) y Euroliga (1-5), el club toma la decisión de cesarle de su cargo a finales de noviembre de 2012. Le sustituye Zan Tabak que tras conseguir 17 victorias consecutivas comienza a cosechar derrotas y estas semanas vive una situación crítica de malos resultados, división interna y falta de confianza de jugadores.

¿Se cumple la teoría del sentido común o la del círculo vicioso? Juzguen ustedes mismos. Sin duda, se trata de números pero tras ellos se esconden decisiones importantes y muy relevantes para el club, para los jugadores, para la afición y por supuesto, para los patrocinadores. Por todo ello, y a tenor de lo resaltado en el artículo, a veces el cambio de entrenador en determinadas circunstancias puede no ser la primera decisión.

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