¿Cómo el deporte se convirtió en icono para una sociedad?

Hoy ya forma parte de la historia del s. XX pero pocos movimientos artísticos como el Pop Art nos permiten entender la fascinación actual que ejerce un ámbito como el deporte para las sociedades modernas. Y es que la relación del deporte con el arte, con el diseño, con la publicidad y con los medios de comunicación empieza a desarrollarse justo a comienzos de la segunda mitad de ese siglo, en buena medida gracias a la irrupción de algo llamado televisión y la sociedad de masas. Artistas como el británico Richard Hamilton, uno de los precursores de este movimiento y protagonista de la reciente muestra en el Museo Reina Sofía, arrojan las primeras luces para (de)construir una explicación ácida, irónica y lúdica sobre la sociedad de consumo y su relación con estos iconos mediáticos de hoy, llamados deportistas.

La muestra en Madrid, que recoge el último proyecto expositivo en el que el artista participó directamente, nos plantea distintas reflexiones en torno al deporte[1]. ¿Pueden estos iconos y mitos (por ejemplo Lebron James, Tiger Woods o Roger Federer, por citar el reciente ranking de Forbes de 2014) desempeñar otro rol que no sea el de fascinar permanente, el de eternas marcas? ¿Pueden llegar a traspasar estos iconos en algún momento este rol para dar otro sentido a su imagen pública? ¿Es eficaz apostar solo por esta estrategia de naming o visibility permanente, o hay cabida para otros roles y estrategias ante los medios, la sociedad, o los patrocinadores?

Hablando de mitos y de consumir novedades en torno al deporte y la imagen pública de estos iconos, hoy cierran los telediarios con las dos primeras destituciones de entrenadores en la Liga BBVA de fútbol. Como dijimos al término de la temporada pasada, el cambio no tiene por qué ser un buen slogan ni una estrategia eficaz. A pesar de que en ocasiones la fascin(acción) se convierte en pre(cipitación)sión ante los malos resultados de los deportistas y entrenadores, no hay una relación entre el cambio de un entrenador y un eventual éxito en los resultados a medio-largo plazo. Es un falso mito que además resulta poco rentable. Y para los escépticos un dato. En la temporada pasada de la Liga BBVA de fútbol 2 de los 3 clubes que descendieron a Segunda división, cambiaron de entrenador en el transcurso de la temporada. El cambio puede ser una posibilidad pero no tiene por qué ser la primera ni la única solución. Suerte para todos, en cualquier caso.

[1] La exposición a la que se hace referencia es Richard Hamilton. Esta no se centra de manera exclusiva en el deporte, sino más bien profundiza en cómo Hamilton utiliza este ámbito como también la política o el cine, para analizar el papel que jugó “la apropiación y reconstextualización de imágenes pre-existentes en la sociedad y los medios de comunicación”.

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